Un sermón de Padre Juan Sandoval
2 Epifanía – Año A
El tiempo es un elemento fundamental en la historia de la salvación. No solo marca el paso de las horas, sino que nos recuerda que Dios, siendo eterno, eligió entrar en nuestro tiempo. Dios decidió que el tiempo importaba y, por amor, se hizo presente en nuestra historia. Miren estos ejemplos. Vengan a ver.
Desde antes del nacimiento de Jesús, vemos cómo Dios prepara los corazones para el encuentro con el Salvador.
Cuando María visita a su prima, Isabel y las dos con niños. Juan salta de gozo en el vientre de su madre, reconociendo la cercanía del Mesías. Quizás en este momento, Juan, sentía que estaba cerca del Mesías, el Cristo. Todavía no podía decir porque no había nacido, pero si podía hablar dijera este es el ´cordero de Dios´. Aunque no podía hablar, sus acciones expresan la alegría de estar cerca del Cordero de Dios, el Salvador del mundo y El Cristo.
José y María, en su humildad, pidiendo posada, aceptan el lugar que se les ofrece en un establo para el nacimiento de Jesús.
Doce días después, los magos llegan guiados por una estrella, buscando al Rey de los judíos. Todos ellos reciben la invitación: “Vengan a ver”.
En el Templo, Simeón y Ana, siempre esperando y siempre llenos de esperanza cuando entran María y José con Jesús, reconocen en el niño Jesús al Salvador prometido. Simeón proclama: “Mis ojos han visto tu Salvador”. “Vengan a ver”.
A los doce años, Jesús sorprende a los maestros en el Templo con su sabiduría, y nuevamente resuena la invitación: “Vengan a ver”.
A los treinta años, Jesús se acercó al Rio Jordán donde Juan está bautizando al pueblo. Juan, en este momento, es testigo de Jesús y dijo al pueblo ´Después de mi viene uno que es más importante que yo, porque existía antes de yo´. Por el ministerio de Juan bautizando, pudo anunciar a Jesús para que todo el pueblo de Israel lo conociera. Juan grito, ´Miren, ese es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo ´ ¡Vengan a ver!
Cuando Jesús encuentra Andrés y Simón. ¿Pero cuando Jesús les pregunta ¨Que buscan? ¨ Los dos dicen ¨donde vives? ¨ Me parece que es una pregunta extraña a pesar de esto se fueron con Jesús y pasaron el resto del día con él. Nunca nos dice donde vive Jesús, pero Jesús les dice, Vengan a ver. Después de compartir tiempo con Jesús, Andrés acepta la invitación a «Vengan a ver» y luego sale a extender la misma invitación a su hermano y a otros. «Vengan a ver» esta nueva obra que Dios está realizando. Vengan a ver al Mesías, aquel que bautiza no con agua, sino con el Espíritu Santo. Vengan a ver.
A través de este Evangelio hoy muchos puntos que parecen sencillos, pues la verdad es que son muy importantes.
Hay señales, como la paloma y la voz de los cielos que indica que este es el Hijo de Dios. ¿Si nosotros habían escuchado, es posible que llegamos a ser seguidores de Jesús? ¿De hacerle preguntas? ¿Porque fue llamado el Cordero de Dios por Juan?
Andrés y su hermano, Simón (Pedro o Cefás) oyen a Juan y siguen a Jesús y dicen, ¨Hemos encontrado al Mesías¨. Los primeros apóstoles de Jesús y testigos de las palabras que Jesús era el ¨Cordero de Dios¨.
Dios que siempre está con nosotros, nos envió el Mesías, el Cristo y dio su vida para perdonar nuestros pecados y salvarnos. Así, en escuchar palabras de Dios, debemos ser motivados porque nosotros somos llamados para acercarnos a Nuestro Dios, el gran maestro, el Hijo de Dios y ser testigos, ser seguidores y proclamar su Palabra.
Siempre hay algo que hacer o alguien que necesita ayuda. Yo pienso que Santa Teresa de Ávila lo dijo muy bien en un poema que ella escribió -
'Cristo ahora no tiene cuerpo en la tierra sino el de ustedes,
No tiene manos sino las de ustedes,
No tiene pies sino los de ustedes.
Los ojos de ustedes son los ojos a través de los cuales
la compasión de Cristo mira al mundo herido.
Los pies de ustedes son los pies con los que él va a hacer el bien.
Las manos de ustedes son las manos con las que él bendice ahora
Sus manos, sus pies y sus ojos, instrumentos de Dios. Nosotros somos los instrumentos de Dios y estamos en relación intimo con él.
Permanecer con Jesús, permanecer es ser en relación, permanecer es ser salvado. Permanecer nos da un futuro con Dios. Así cuando leemos que eran las cuatro de la tarde, debemos recordar el tiempo cuando primero conocimos a Dios, al Señor, el Mesías, el cordero de Dios. En cada domingo, “Vengan a ver”.
AMEN