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Vamos a la Luz

Un sermón de Padre Juan Sandoval
Adviento 1 – Año A

 

Ayúdanos, Dios, en tu poder, a despojarnos de las obras de las tinieblas y ponernos la armadura de la luz en esta vida mortal en que Jesús, con gran humildad, nos visitó; para que, cuando vuelva en su gloriosa majestad a juzgar a vivos y muertos, nos levantemos a la vida eterna; por tu Hijo Jesucristo, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, ahora y siempre. Amén. 

Feliz año nuevo. Hoy es el primero domingo de adviento y es la temporada de prepararnos para la segunda venida de Cristo. Él que llega a juzgar todos los vivos y muertos. Ven la luz, ven las velas, hoy enciéndenos la vela de esperanza. 

Se espera que los siervos de Dios esperen que Dios les revele la palabra sobre su situación de fe. Dios comparte la palabra con su pueblo, y ellos no solo la escuchan, sino que también la contemplan. 

Con frecuencia, en el Antiguo Testamento se nos dice que la palabra de Dios se cumple. La palabra de Dios no regresa vacía, sino que cumple su propósito. La palabra de Dios se materializa cuando se convierte en hechos. La palabra, como promesa, siempre busca su cumplimiento. «Entonces dijo Dios: “Sea la luz”; y fue la luz» (Génesis 1:3). 

En definitiva, lo que Isaías ofrece no es solo una visión de transformación para el mundo, sino una invitación a vivir con miras a ese día. "¡Casa de Jacob, vengan, caminemos a la luz del Señor!". Por difícil que sea creer que una nueva y anhelada realidad se afiance algún día, hay poder en caminar en la luz de Dios ahora, paso a paso. Los congregantes pueden sentirse cínicos o desesperanzados ante las perspectivas de la visión de Isaías, pero en su invitación reside un poder enorme y práctico. El futuro pertenece a Dios, pero el primer paso hacia ese futuro pertenece a quienes han vislumbrado la luz de Dios y están dispuestos a confiar en que hay suficiente luz por delante. 

El Adviento nos recuerda las promesas de Dios a Israel sobre Emanuel. Dios viene en carne humana para liberar a su pueblo del pecado y el mal. Por otro lado, el Adviento nos llama a esperar con ansias el día en que este Emanuel regresará como Rey de reyes y Señor de señores. 

Mateo 24:36-44 se encuentra entre unos dichos y parábolas sobre un día de juicio que comenzará este reino venidero. Jesús advierte que este día tomará al mundo por sorpresa. Como en tiempos de Noé, la gente seguirá con sus trabajos cotidianos —comiendo y bebiendo, casándose y dándose en matrimonio— sin percatarse del juicio inminente de Dios. Serán como un padre de familia que no anticipa la hora en que el ladrón entrará. Ni siquiera los ángeles ni el Hijo saben el día ni la hora. La cuestión es que debemos estar preparados para el Señor en todo momento. Cuando finalmente aparezca, quienes estén preparados serán salvos, y quienes no lo estén, perecerán. 

Otros pasajes de Mateo, Luego dice la señal, la higuera, cuando las ramas se ponen tiernas y las hojas brotan, ustedes se dan cuenta que el verano está cerca. Si recuerdan, de las diez muchachas y lámparas. Cinco de ellas eran previsoras y cinco de ellas eran despreocupadas. Las previsoras llegaron con extra botellas de aceite para sus lámparas. Las despreocupadas no trajeron más aceite. Cuando era tiempo y el novio llego, las previsoras estaban listas para entrar a la boda y las otras no. Nos dice, no sabemos ni el día ni la hora. Así, cuando suceden estas cosas, sepan que el Hijo del hombre ya está a la puerta y si somos como las previsoras, listos y esperando con esperanza cuando llega el Señor. Manténganse ustedes despiertos.

Mis hermanas y hermanos, este tiempo de Adviento es tiempo de relaciones, tiempo de familia y de amistades y más de esto, a conocer a nuestros prójimos e invitarlos a esperar con nosotros. Cristo Rey viene, pero no sabemos, como los hombres en el campo, uno será llevado y el otro dejado. También como las mujeres que están moliendo, una será llevada y la otra dejada. ¿Cuál serán ustedes? ¿Estarán listos? 

Nuestra responsabilidad es estar en relación con Dios y leer e estudiar la Palabra de Dios. Nuestras vidas serán eternas y no de este mundo. Por esto tenemos que prepararnos y seguir los ejemplos de la Biblia, de los Diez Mandamientos y de Cristo.

El fin de este asunto es que ya se ha escuchado todo. Teme, pues a Dios y cumple sus mandamientos, porque esto es para el hombre. Pues dios juzgará todo obra, buena o mala, aun la realizada en secreto. 

Así hay que seguir a Dios y también siempre estar listo porque no sabemos el día ni la hora. 

AMEN