Un sermón de Padre Juan Sandoval
Propio 27 – Año C
Dios no es Dios de los muertos, pero Dios es el Dios de los vivos. En Apocalipsis 1, Jesús dice Yo soy el viviente, estaba muerto, y vean que estoy vivo para siempre, por los siglos de los siglos. Yo tengo las llaves de la muerte y del infierno. Este es el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, Dios de los vivos, no de los muertos.
Los Saduceos tenían su propia idea que no había vida después de la muerte. Pensaban que todo terminaría con la muerte y por eso debíamos vivir la más buena vida antes de morir. Jesús escucha la pregunta que le dan. Hablan de la mujer que se casa con un hombre que tiene seis hermanos. El primero se muere y por la ley el hermano más mayor tiene que casarse con la viuda. Así pasa con todos los hermanos, todos se han casado con ella. ¿Cuándo ella muere y llega a los cielos, de cual hermano es su pareja en los cielos?
Dios no solamente es dios. Nuestro Dios no deja ir sus criaturas. En su compasión, Dios pone sus criaturas en su corazón. Nosotros no somos eternos, pero el amor de Dios es eterno. La misericordia de Dios nunca termina hacía los que reciban su misericordia. Jesús les da su respuesta, Jesús responde a la pregunta diciendo que en el cielo incluso los más humildes de la sociedad serían considerados como ángeles y todos son hijos de Dios, hijos de la resurrección.
Dios es el Dios de los vivos, el Dios de la renovación, el perdón y la liberación. La opresión en la tierra no determina las recompensas del Cielo. Los esclavos africanos tenían una canción espiritual en que cantaban de sus antepasados, la resurrección y que eran niños de Dios. La canción evoca la respuesta de Jesús a los saduceos, proclamando que Dios ama y cuida a los marginados, a las viudas y a todas las personas de clase baja. Esta es su canción,
Tengo una túnica, tú tienes una túnica
Todos los hijos de Dios tienen una túnica
Cuando llegue al cielo
me pondré mi túnica
¡Y gritaré por todo el cielo de Dios!
La gente de américa central, especialmente los mexicanos, son niños de Dios y celebran la muerte de sus queridos. Ellos celebran con fotos, papel picado, calaveras de azúcar, velas, tequila o algo similar, pan de los muertos y alberges. Hay lugares donde hay grandes celebraciones para Dia de los Muertos. Para acercarnos a nuestros antepasados, pero también para acercarnos a Dios. Acercarnos en ese lugar delgadito de tiempo y espacio. Celebramos a nuestros antepasados con música, comida, máscaras y trajes. Gracias a Dios por estas celebraciones cuando nos acercamos aprendemos a ver la muerte y la vida de otra manera.
Pienso que todos nosotros pensamos o pensaremos de nuestros antepasados, nuestras amistades, toda la familia y quizás hasta pensamos de nuestras mascotas. Pero no se preocupen por ellos porque Dios es el Dios de los vivos y todos que han sido resucitados, son vivos. ¿Piensen que quizás no los conocemos en los cielos? Jesús nos dice que si, pero no como en este mundo. En los cielos somos ángeles y nuestra alma está en los cielos y si, todos son conocidos.
Morir no es algo de que tenemos miedo. No se preocupen. Por ahora ser ángeles en el cielo. En el cielo no hay estrato, todos somos lo mismo. Dejamos el cuerpo físico en este mundo, pero llega nuestra alma con Dios y todos sus ángeles, todos los santos. Así nuestra vida eterna es distinta. Cuando Jesús dice que somos del mismo Dios todos, de el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob. Siempre el único Dios. Nuestra vida y nuestras relaciones con familia y amistades serán importante en la vida eterna.
Dios nos resucita y resurrección nos da la vida eterna a nuestra alma e inmortalidad del alma. Donde no hay sufrimiento, no hay dolor, no hay lágrimas. Si, Dios ha creado un cielo nuevo y nos invita todos para vivir y compartir con Dios y todos los santos. ¡Dios es el Dios de los vivos!
AMEN