Un sermón de Padre Juan Sandoval
Propio 12 – Año A
En el nombre de Dios, Creador, Redentor y Sustentador. Amen
Pablo había difundido el mensaje de Cristo por toda Asia Menor y pasaría por Roma de camino a evangelizar en España. Su tema principal en estas páginas es la justificación, o cómo tener una relación correcta con Dios. Leemos que no sabemos orar como deberíamos. Pero Pablo continúa: El Espíritu intercede con suspiros inefables. Dios escudriña nuestros corazones. Y nada puede separarnos del amor de Dios en Cristo Jesús. Todo esto es poesía, música para el alma.
Podría resultar útil, para enumerar nuestros propios temores sobre aquello que podría separarnos del amor de Dios. ¿Cuáles son los desafíos que enfrenta tu relación con Dios? Quizás la adicción, la depresión o la ira o drogas (¡aquí puedes ser específico!). Pablo nos invita a vivir por fe. Dios no puede amarte menos, ni tampoco más. Vive como alguien a quien Dios ama.
Las enseñanzas de Jesús son de dos tipos. La primera es a través de las tradiciones vivas o los viejos. Sacar lo viejo es su testigo de la tradición en sus días era los escritos hebreos. El segundo es de nuevo, del Señor Jesús hablando a la comunidad a través los escribientes, como los apóstoles, del reino del cielo. Sacar lo nuevo era apalabrar gente en conversación y cambiar como recibimos tradición.
Jesús en sus parábolas no nos habla de gloria de los cielos, de reyes, pero nos explica como es el reino de Dios. Cada una de sus parábolas comienzan con estas palabras . . . El reino de Dios es como . . . El no habla de Él, pero nos explica con cosas ordinarias en el mundo alrededor de nosotros.
El reino de Dios es como una semilla de mostaza, aquí vienen las semillas otra vez, una de las semillas más pequeñas de todas semillas. Cuando crece es como un árbol. Un árbol que es más grande que muchas otras plantas de la huerta. La mostaza llega a ser tan grande que las aves hacen sus nidos en las ramas.
Se pueden llevar unas semillas en esta tierra buena. Así como hablamos hace tres semanas de la semilla que cae en tierra buena da mucha cosecha como 30, 50 o 100.
También el reino de Dios es como la levadura que una mujer puso en tres medidas de harina y al dejó a fermentar. ¿Qué piensan que paso? Como la semilla pequeña, se puso muy grande.
Estas dos parábolas son ejemplos del reino de Dios, pero lo que es interesante es que, en los días de Jesús, estas cosas eran cosas que fueron considerado cosas malas. La mostaza era una hierba mala que crecía y la cortaban o sacaban o halaban. Las plantas de mostaza eran como la kudzu que vemos tanto aquí en Georgia. Siempre está creciendo en los árboles y crece hasta 16 pulgadas cada día. La levadura es un ingrediente que no se usaba porque los hebreos pensaban que es algo impuro que no debe entrar al cuerpo.
La lectura de hoy nos invita a ver la semilla de mostaza como una metáfora de nuestras propias acciones. Una pequeña buena obra, un acto de misericordia o un momento de fe crecerán enormemente. Mientras pensamos sobre las Escrituras, podríamos intentar enumerar también esos «momentos de semilla de mostaza». ¿Cuándo una pequeña semilla que plantaste se convirtió en refugio para innumerables seres vivos?
Así Jesús llego para nosotros y nuestra FE debe de ser como la semilla de mostaza. La Fe que comienza como esa semilla muy pequeña, pero con tiempo crece dentro de nosotros. Nuestra Fe crece con aprender, entender, escuchar, ayudar y también proclamar la palabra del Señor. No importa la raza ni el color de la piel. No importa en cual nivel de sociedad vives . . . todos pueden llegar al Reino de Dios. sí tienen Fe, si abren los ojos, si destapen los oídos, si abren su corazón a todos tus prójimos. Pueden compartir su amor con otros y pueden compartir sus enseñanzas con ellos para que ellos también pueden crecer como la semilla de mostaza. Pueden crecer su Fe. Como poner el agua en la semilla para que crezcan para ser la gente de Dios, la gente del pueblo de Dios y siempre puedan crecer en este reino glorioso, este reino tan hermoso que viene de algo tan pequeño, algo malo, algo feo, algo sin esperanza.
Demos gloria a Señor, demos gracias a Señor, demos alabanzas al Señor por darnos esta vida y para hacer su trabajo en este mundo.
AMEN.