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¿Quién Eres Tú?

Un sermón de Padre Juan Sandoval
Propio 6  Año C

 

Hoy escucharon dos cuentas del antiguo testamente y del nuevo testamente.  Nos hace pensar en que como somos como Abraham, Sara, María y Marta.  Las acciones de estas personas se parecen.  Déjanos ver cómo se comparan y contrastan por hospitalidad, atención y encuentro divino. 

Génesis 18:1-10a relata el encuentro de Abraham con tres visitantes misteriosos, interpretado por muchos como una manifestación de Dios. 

Abraham: 

Recibe a los extranjeros con urgencia y reverencia. 

Ofrece descanso, agua y comida, superando con creces su hospitalidad. 

Supervisa personalmente la preparación de una comida suntuosa. 

Acompaña atentamente a los invitados mientras comen, representando el papel de un anfitrión amable. 

Lucas 10:38-42 presenta una visita diferente: Jesús entra en la casa de Marta y María. 

  

Marta: 

Asume el rol de anfitriona, ocupada con los preparativos y las tareas. 

Se frustra porque María no la ayuda. 

Suplica a Jesús que intervenga, revelando su estrés y su sensación de injusticia. 

Contraste: Abraham es activo y se muestra comprometido; Sara es pasiva y reflexiva. Sin embargo, ambos forman parte de un momento divino que desafía sus expectativas y revela la promesa de Dios. 

Marta refleja la hospitalidad activa de Abraham, mientras que María refleja la atención serena de Sara, aunque con un toque especial. La postura de María no es escéptica, sino espiritualmente receptiva. 

Sara: 

Trabaja entre bastidores, preparando pasteles según las instrucciones de Abraham. 

Escucha desde la tienda cuando los visitantes anuncian que tendrá un hijo. 

Ríe con incredulidad, revelando su escepticismo y vulnerabilidad. 

 

 María: 

Se sienta a los pies de Jesús, escuchando atentamente sus enseñanzas. 

Prioriza la presencia sobre la productividad. 

Jesús afirma: «María ha elegido la mejor parte». 

Conexiones Temáticas 

Tema  Abraham y Sara  María y Marta 
Hospitalidad  Abraham sirve; Sara asiste  Marta sirve; María escucha 
Encuentro Divino  Dios promete un hijo  Jesús enseña y afirma 
Respuesta a Dios  Sara ríe con incredulidad  María escucha con fe 
Distracción vs. Enfoque  Abraham está enfocado; Sara duda  Marta está distraída; María está centrada

 

Les pregunto otra vez, Después de lo que han escuchado, ¿Quién eres tú?   

Los temas de hospitalidad, atención y encuentro divino de Abraham, Sara, María y Marta resuenan en muchas prácticas de fe modernas. He aquí cómo: 

Hospitalidad: Más que solo hospedar 

  • Los ministerios de la iglesia suelen enfatizar la bienvenida a los recién llegados, como la tienda de campaña de Abraham. 
  • La labor comunitaria —alimentar a los hambrientos y dar alojamiento a los sin hogar refleja la generosidad radical mostrada a los visitantes divinos. 
  • Los grupos pequeños y las reuniones en hogares recrean la intimidad del hogar de María y Marta, ofreciendo alimento espiritual junto con cuidado físico. 

Atención:  Estar Presente  

  • La oración contemplativa y la meditación reflejan la postura de María a los pies de Jesús: elegir la quietud en lugar del ajetreo. 
  • Las prácticas sabáticas animan a los creyentes a hacer una pausa, escuchar y sintonizarse con la voz de Dios, resistiendo el impulso, como el de Marta, de funcionar en exceso. 
  • La dirección espiritual y los retiros ayudan a las personas a cultivar la conciencia de la presencia de Dios, de forma similar a como Sara escuchó las promesas divinas. 

Encuentro Divino: Esperando lo Inesperado 

  • Las comunidades de fe enseñan que Dios se manifiesta en momentos cotidianos: a través de desconocidos, del silencio o de las Escrituras. 
  • Compartir testimonios permite a los creyentes reflexionar sobre cómo Dios ha hablado o actuado en sus vidas, evocando la risa de Sara y la devoción de María. 
  • Las prácticas de discernimiento ayudan a las personas a reconocer las intervenciones divinas, incluso cuando se presentan de forma inesperada. 

El desafío no es elegir uno sobre el otro, sino aprender a equilibrar ambos: servir con alegría y escuchar con intención. 

Tenemos que escuchar y conocer las palabras de Dios atraves de las lecturas y también tenemos que hacer el trabajo, las obras de que Abraham, Sara, Marta y María fueron ejemplos.  Así hay tiempos de ser preocupados y tiempos de estar tranquilos.  Todavía hay mucho que hacer y mucho que estudiar y entender.  

Cuando llegan a la iglesia, pónganse tranquilos, escuchen las lecturas, canten las canciones, oren las oraciones.  Escuchen y no se preocupen con la vida.  Este es su tiempo para escuchar y más tarde puede servir y hacer los trabajos.  

AMEN