Un sermón de Padre Juan Sandoval
Propio 8 – Año C
¿Cuándo alguien en la iglesia habla de mayordomía, que piensan? Quizás piensan que estén pidiendo dinero. Pero hay tantos que son expresiones de mayordomía. Hoy no pido dinero, pero deseo explicar lo que es mayordomía.
¿Qué es mayordomía? Mayordomía es el acto de gestionar, cuidar y proteger algo que no necesariamente te pertenece, pero de lo que te sientes responsable. Se basa en la idea de que somos guardianes de los recursos, las relaciones, los espacios y los valores que se nos han confiado.
- Responsabilidad: Reconocer que tus decisiones afectan el bienestar de algo más allá de ti.
- Servicio sobre del control: Mayordomía se trata de servir, no de dominar. Es una posición de tutela, no de propiedad.
- Rendición de cuentas: Eres responsable de cómo tratas lo que se te ha confiado, ya sea una comunidad, un puesto o el planeta.
- Sostenibilidad: Mayordomía a menudo enfatiza el cuidado que preserva y enriquece para las generaciones futuras.
Cuando hablamos de mayordomía en la iglesia es poco diferente.
Por hacer y compartir los dones de Dios, podemos aumentar estos dones. Así el circulo esta completo.
- 1. Dios creó y es dueño de todo
- 2. Todo lo que tenemos es regalo
- 3. Ten un corazón agradecido
- 4. Sea generoso
- 5. Devuelve regalos a Dios
La mayordomía es nuestra respuesta agradecida e intencional a la pregunta: "¿Qué me llama Dios a hacer con los dones que me ha confiado?".
La mayordomía es todo lo que hago con todo lo que tengo después de decir: "Creo".
La mayordomía es usar los dones que Dios me ha dado para realizar la obra que Dios me ha llamado a hacer.
Presencia como Mayordomía Cristiana: Una Responsabilidad Sagrada
En la teología cristiana, la mayordomía no se trata solo de administrar recursos, sino de honrar lo que Dios nos ha confiado, incluyendo su presencia. Estar presente, espiritual y relacionalmente, es una forma profunda en que los cristianos viven su llamado como mayordomos. Aquí te explicamos cómo:
Mayordomía de la Presencia de Dios en Nuestro Ser
- La morada del Espíritu Santo: Los cristianos creen que la presencia de Dios mora en ellos a través del Espíritu Santo (Juan 14:16-17). La mayordomía significa cultivar la santidad, la integridad y la reverencia en la vida diaria como respuesta a este don divino.
- Tu Cuerpo como Templo: 1 Corintios 6:19-20 recuerda a los creyentes que sus cuerpos son templos del Espíritu Santo. Estar presente en nuestra vida —física, emocional y espiritualmente— es una forma de honrar la presencia de Dios. Presencia en Comunidad
- Reunirse en Su Nombre: Mateo 18:20 dice: “Donde dos o tres se reúnen en Mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. La mayordomía implica estar presente para los demás: estar presente en la comunión, la adoración y el servicio.
- Testimonio y Misión: Hechos 1:8 Dios llama a los creyentes a ser testigos empoderados por el Espíritu. Presencia aquí significa participar activamente en el mundo como reflejo del amor y la verdad de Dios.
Adoración y Reverencia
- Espacios y Momentos Sagrados: Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, crear un espacio para Dios, ya sea en un santuario o en el corazón, es una forma de mayordomía. La adoración se convierte en una forma de mayordomía de Su presencia con asombro y gratitud (hebreos 12:28-29).
Vivir con Presencia Intencional
- Devoción Diaria y Oración: Estar presente con Dios a través de la oración y la reflexión es una manera de nutrir la relación y promover el crecimiento espiritual.
- Escuchar y tener compasión: Presentarse ante los demás con empatía y atención refleja el amor de Cristo y modela el cuidado de las relaciones.
Estar presente con Dios
- Comienza con oración: Reserva tiempo para reflexionar en silencio; deja que Dios te hable en tu quietud.
- Lee las Escrituras lentamente: No solo para obtener conocimiento, sino para morar en la Palabra y dejar que moldee tu corazón.
- Practica momentos especiales: Haz una pausa en tu día para recordar que el tiempo en sí mismo es un regalo que debemos administrar.
Estar presente con los demás
- Escucha sin distracciones: Guarden el teléfono, haz contacto visual y concéntrate plenamente cuando alguien te hable.
- Estar presente para la gente: Asiste al grupo pequeño de un amigo, sé voluntario en la iglesia, ayuda a un vecino, incluso cuando sea un inconveniente.
- Ofrece ánimo: Una nota rápida, una oración puede cuidar el espíritu de alguien.
Estar presente con la creación
- Salga a caminar con gratitud: Observa los árboles, el cielo, el viento; reconoce la creación como algo que Dios te confió. • Desperdicia menos, cuida más: Reduce lo que consumes como un acto de reverencia por el planeta.
Mantente presente en el trabajo y las tareas
- Trabaja con integridad: Administra tu rol y responsabilidades como si trabajaras para el Señor (Colosenses 3:23).
- Sé consciente en lo cotidiano: Incluso limpiar la casa o lavar la ropa puede ser un acto de administración si se hace con un corazón agradecido.
Mantente presente en ti mismo
- Nutre tu alma: Descansa, nutre, reflexiona. Cuidar tu salud es una forma de honrar la vida que Dios te dio.
- Practica la humildad y la apertura: Invita a Dios a tus decisiones. Sé responsable de tus pensamientos, emociones y crecimiento.
Tu presencia se vuelve sagrada cuando se ofrece con libertad, atención e intención. Le dice al mundo: "Estoy aquí porque este momento —y tú— importan".
En la mañana hagan tiempo con Dios. Aparten 5 a 10 minutos en silencio, invite Dios en su día. Reflejen en una escritura y leen un pasaje corto.
Al mediodía hagan tiempo para experimentar y dar gracias a Dios por los árboles, las aves, el cielo. También pueden orar por alguien en silencio o enviar un mensaje para que conozcan su cariño.
En la tarde hagan tiempo para reflejar sobre el día. Hágase una pregunta, ¿dónde estaba totalmente en presencia? Diga una oración corte reflejando en su día.
Debemos investir nuestros dones en nuestros prójimos, familia, amistades y también los desconocidos para la gloria de Dios y el reino de Dios. No podemos quedarnos en una caja por toda la vida o parte de la vida. Por ser seguidores de Jesús necesitamos investir con ganas, con amor, con regocijar, con alabanzas y hacerlo con todo nuestro ser.
Esto es para todos porque cada uno tiene sus propios dones. Pero digo que no los pongan en un hoyo, salgan para hacer la voluntad que Dios nos ha comendado con nuestros dones.
AMEN.