Un sermón de Padre Juan Sandoval
Adviento 2 – Año A
Oh Ven, Oh Ven Emmanuel, que das la Ley y eres Nuestro Rey.
Ven esperado, ven, Redentor
Ven a tu pueblo, Dios y Salvador
Este segundo domingo de Adviento es día de Paz. Ya hemos encendido la primera vela, vela de esperanza y hoy encendemos la segunda vela, vela de Paz. Estos primeros domingos nos guían en devoto, preparándonos para el nacimiento del Niño Dios. El Niño quien es Dios Encarnado, su Hijo Amado, El Mesías anunciado por los profetas, Nuestro Redentor y el príncipe de Paz. Recuerden que es tiempo de esperanza por la segunda venida de Cristo. Así nos preparamos para los dos, esperanza del niño Jesús y la segunda venida de Jesús.
La otra noche después de estar en la iglesia y ya caminando a mi casa, vi un lugar lleno de millones de luces. Esto es algo que nos recuerda que esperamos la luz de paz. Había visto cuando comenzaron a arreglar las luces, preparando poquito más cada día acercándonos y parecía que nos ofrece diferentes temas de Navidad. No todas religiosas, pero siempre bellas. Los que ponían las luces estaban preparando para recordarnos que es Adviento y nos acercamos a Navidad. Quizá ustedes también están preparando sus propias casas para Navidad. En mi casa pusimos el árbol, pero todavía no tiene decoraciones. También tenemos cartones llenos de varios temas de decoraciones. Por ejemplo, todo religioso, Disney, figuras hechas individuales. Hemos sacado la escena de Navidad con todas las figuras de José, María y Jesús con pastores y animales. También ya pusimos las figuras de ángeles. Los ángeles que estaban con el niño Jesús cuando nació. Pienso que sería una escena maravillosa, bella y muy espiritual.
La epístola dice que todo lo que fue escrito antes era escrito por nuestra instrucción. Que el Dios de la constancia y el aliento les conceda vivir en armonía unos con otros. Que todos juntos, a una sola voz, glorifiquen al Dios y Padre de su Señor Jesucristo.
Este domingo, el segundo domingo de adviento es muy especial porque hoy los jóvenes que han cumplido el curso para comprender más de los sacramentos, más de Dios, de Jesús y de la iglesia. Estos jóvenes han tenido instrucción por lo que fue escrito para todos. Ahora pueden comprender porque llegamos a celebrar la Santa Eucaristía como un memorial de la última cena cuando Jesús nos dijo que celebremos esto lo más que podemos en memorial de Él.
Este tiempo y el Evangelio de hoy nos invita, todos de FE, para entrar en una reflexión en que Dios abre nuestros corazones, el perdón y la reconciliación para nosotros y nuestros prójimos.
Entonces Juan el Bautista proclama y mucha gente llega a escuchar a este predicador tan fuerte, él primo de Jesús y el que nos guía hacia una vida nueva, un bautismo de arrepentimiento para el perdón de nuestros pecados. Juan nos dice que nos bautizará con agua, pero que prepara el camino para uno más poderoso que él. Él nos bautizará con agua y el Espíritu Santo. Un bautismo de perdón de los pecados y de darnos vida eterna. Así prepárense para recibir nuestro Señor Jesús por su nacimiento y su segunda venida.
Que tiempo mejor para compartir y desparramar su amor y su amistad, viviendo en armonía. San Augustine nos dice ´un amigo es alguien que sabe todo de ti y a pesar de eso todavía te acepta así. Su amigo es una persona con que puedes hablar y confiar de todo y te comprende. Su amigo es uno que te escucha y oye tus palabras dichas y las palabras no dichas. Dios es el sumo amigo.
Amor y comunidad. FE es importante porque FE es el coraje para ser aceptado. Soy aceptado por Dios, así como soy, no como debo ser. Esto requiere un acto de FE y el coraje para aceptar Nuestro Señor, Nuestro Dios. Dios absoluta y totalmente te acepta y te conoce por su nombre. Por todo esto, también hay el acto de auto aceptar si mismo porque Dios me ama como soy y nosotros no podemos ser más demandante que Dios.
Isaías (49.16) nos habla de esto también. Yo te llevo grabada en mis manos, siempre tengo presentes tus murallas. Ustedes me graben en sus corazones.
Familia, todos aquí, en el templo, la capilla de Mikell, son familia y todos nosotros somos hechos por Dios, amados por Dios y tenemos que prepararnos para toda la vida y el resto de esta temporada de adviento. Juntos como hermanas y hermanos glorificamos Nuestro Señor Jesucristo, Dios encarnado. Lo haremos a pesar de las diferencias o quizá digo viva las diferencias y sigamos los temas de la temporada.
Que siempre hay alegría en lo que somos y las buenas obras que hagamos en el nombre de Dios. La Paz de Dios sea siempre con ustedes
AMEN.