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No Hay Nada Imposible

Un sermón de Padre Juan Sandoval
Propio 16  Año C

 

Para Dios, todo es posible.  Comenzamos con el salmo que nos explica todo que Dios hace por nosotros.  Por su misericordia, su bondad, Dios manifiesta su poder por todos los pueblos para la gloria de su nombre. 

Escuchen estas palabras bendice, perdona, rescata, sacia, justicia, compasivo y misericordioso. Estas palabras están en el salmo de hoy, salmo 103(1ª 8).  Dios no nos ha tratado conforme a nuestros pecados, ni nos ha pagado conforme a nuestras maldades.  Bendigan al Señor, ustedes sus obras en todos lugares de su dominio, Bendicen al Señor. 

 ¿Qué necesita el pueblo de Dios? Dios dice, “Si haces desaparecer toda opresión, […] si te das a ti mismo en servicio del hambriento, si ayudas al afligido en su necesidad, […] daré comida abundante en el desierto, daré fuerza a tu cuerpo, y serás como una manantial al que no falta el agua”. Lo que le hace falta al pueblo de Dios es creer que Dios desea el bienestar de todos y trabajar a favor de este bienestar. El Señor manda que tomemos en cuenta las necesidades de todos, no sólo de los populares o poderosos. Para Dios los pobres y hambrientos son tan importantes como los gobernantes y pudientes. 

Así, todos deben hacer la voluntad de Dios, quitar opresión e injusticia y también ser buenos vecinos a todos nuestros prójimos.  Este es el ayuno de Dios.  Proveer las necesidades a los pobres, los desamparados, los hambrientes. 

Dios también nos hace una promesa de restaurar su cuidad. Bloque tras bloque y calles poco a poco.  Así tener una cuidad renovada. 

Tantas personas sin donde vivir, tantas personas sin comida y tantas personas sin ropa.  Además de eso, tantas personas que no tienen aseguranza para obtener sanidad y curación. No tienen las necesidades de vivir.   

Cuando escuchó los avisos pienso en las quemaduras de los bosques a través del mundo, unos lugares con falta de agua y otros lugares con diluvia.  ¿Son estos signos de Dios?  

El Evangelio de Lucas nos lleva al templo donde Jesús enseñando y sanado.  Pero este sábado llego una mujer que estaba enferma casi dieciocho años.  Ella estaba jorobada y no podía enderezarse para nada.  Este día Jesús la llamó y la curó.  Dijo estas palabras, Mujer, ya estás libre de tu enfermedad. Ella comenzó a dar alabanzas a Dios.  Lo que es interesante es que Jesús sanó en sábado.  Así, el jefe de la sinagoga lo puso a prueba. Yo como enfermero, digo que necesitamos sanar cada día de la semana.  ¿Como sería si los hospitales solamente estarían abiertos lunes a sábado y cerrados en domingo?  ¿Quién llega a cuidar los pacientes en el ´sábado? ´ Nosotros somos siervos de Dios y de su pueblo.  El propósito es doble, para cuidar el alma y cuidar el cuerpo.  Es verdad que Dios nos ha dicho que importante tener un día de descanso.  Nos dijo en Genesis, 2.7.3 No trabajar en sábado es un día de descanso.   Dios nos dio este mandato, pero tiempos han cambiado y quizá el día libre será otro día para descansar.  

Además de sanar a la mujer, Jesús avergüenza a quienes lo reprenden por sanar en sábado. Este es el comportamiento clásico de Jesús: exaltar a los humildes mientras derriba a los poderosos de sus tronos, combinando una reprimenda arrogante con una reprimenda directa y teológicamente fundamentada, transformando las expectativas de la gente. La gracia triunfa; la hipocresía pierde. El cambio de fortuna en esta historia merece nuestra alegría, sobre todo porque permite a las multitudes experimentar la gracia de Dios directamente a través de la obra sanadora de Cristo. Quienes buscan con fervor el cumplimiento de los deseos de Dios para nuestro mundo quebrantado pueden regocijarse con razón en la degradación de los arrogantes. 

Siempre debemos tener confianza en Dios y obedecer sus mandamientos, pero también recordar que sábado no es día de reglas, pero si podemos compartir el don de libertad, desatarnos de los trabajos, reconectarnos con Dios y conectar la vida y alma con Dios. 

¿Como podemos descansar?  

  • Apagar nuestros celulares 
  • No responder a correos electrónicos 
  • Escuchar a Dios y su palabra 
  • Leer la biblia, orar y dar alabanzas a Nuestro Señor 
  • Descubrir su Fe 

Al fin, leo salmo 71 (1 a 6) 

1 Señor, en ti busco protección; 
¡no me defraudes jamás! 

2 ¡Líbrame, ponme a salvo, 
pues tú eres justo! 
Dígnate escucharme, y sálvame.  

3 Sé tú mi roca protectora, 
¡sé tú mi castillo de refugio y salvación! 
¡Tú eres mi roca y mi castillo! 

4 Dios mío, 
líbrame de las manos del malvado, 
de las manos del criminal y del violento, 

5 pues tú, Señor, desde mi juventud 
eres mi esperanza y mi seguridad. 

 6 aún estaba yo en el vientre de mi madre 
y ya me apoyaba en ti. 
¡Tú me hiciste nacer! 
¡Yo te alabaré siempre! 

AMEN