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Los Trabajadores y Las Obras

Un sermón de Padre Juan Sandoval
Propio 5  Año C

 

Ciertamente la cosecha es mucha, pero los trabajadores son pocos. 

El evangelio de hoy nos dice que Jesucristo tenía su rostro hacia Jerusalén. Sabemos que nuestro Señor ya no tenía mucho tiempo para dar su mensaje a muchos pueblos. 

Una persona no puede desparramar la palabra o mensaje sin ayuda. Jesús necesita el apoyo y ayuda de sus seguidores, setenta y dos de sus seguidores. Los envía dos por dos y los instruye, no lleven dinero ni provisiones, si sandalias y no se detengan a saludar a nadie en los caminos. 

Parece algo fácil. Pero cuando pienso en una cosecha grande, es necesario tener bastantes trabajadores para coger la cosecha. 

Cuando yo era joven de 16 años, fui con unos amigos a coger la cosecha de uvas moradas para hacer vino. Encontré muchos de los inmigrantes trabajando al lado de mí y mis amigos. Había muchos de américa central y de sur américa. Casi nadie de los estados unidos. 

Ellos ya sabían cuales uvas podían coger para llenar las cajas de madera. Piensen que esto era en Arizona donde durante el verano, la temperatura llega a cien y quince o más. Ellos vivían en casitas viejas y sin abanicos para refrescarse al fin del dia. Muchos de ellos llegaban a una cosecha y cuando habían terminado llegaban a otra cosecha. Muchos regresaban a su país después y volvían al próximo año para hacer su trabajo de coger tal cosecha. 

Cuando pienso de las palabras de Jesús y como los envió para hacer ese trabajo, es como estos trabajadores que siguen las cosechas de lechuga, de uvas, de señorías, de papas y de frutas. Los seguidores llegaban a un pueblo y cuando terminaban, llegaban a otro pueblo para hacer los Jesús les pidió. 

Los setenta y dos también llegaban a proclamar las Buenas Nuevas dondequiera llegaban. Cuando habían proclamado las palabras de Jesús en un pueblo, caminaban a otro para comenzar las palabras de Jesús, las buenas nuevas. 

Ya hace más que dos mil años que Jesús caminó en este mundo, pero todavía nosotros debemos hacer estas obras de proclamar la Buenas Nuevas a través de este mundo para que todos sepan las palabras y que se acercan a Jesús, Dios encarnado. Ahora tenemos diferentes modos de tecnología para comunicar las palabras de Jesús. Nos da poder para animar a otros para escuchar, cambiar su corazón y alma en el nombre del Señor que siempre está aquí. No toda la gente desea escuchar el mensaje y cambiar su vida, pero si solamente hay una persona que llega a escuchar su mensaje y cambiar su vida, has hecho buena obra. 

Tenemos que cambiar nuestras vidas, amar a todos y vivir en el nombre del Señor. Dios nos ha dado dones. Cada persona tiene su o sus dones, pero cada persona necesita conocer cuáles son sus dones. En conocerlos, la persona puede salir para compartir sus dones con el mundo. 

Cuando hacemos este trabajo, Quizás no todos son hospitalarios, pero cuando nos invitan a su hogar, podemos pasar la paz en ese hogar y en las vidas de las personas que viven en el hogar. Así podemos darles la bendición de paz, como los pasamos cada domingo entre las personas que están en el templo. La Paz siembra el mensaje de Dios como un acto de amor. Aunque la semilla sea pequeña, si sembramos con amor y tendremos la esperanza de obtener una gran cosecha. Siempre habrá un corazón fértil donde pueda germinar la semilla y la cosecha alegría y felicidad de sumar uno más para el Reino de Dios. 

En estos tiempos todavía se regocijan por su nombre, su nombre siempre poderoso en nuestras vidas. Así los setenta y dos ya han muerto, pero Dios llama a nosotros a ser evangelistas, maestros y predicadores. No, lo que es importante es que cristianos vivan su Fe y llegan a compartir con otros la palabra de dios, y creer y seguir a Nuestro Señor. 

Por la gracia de Dios, nosotros seremos testigos de lo que han experimentado, lo que han hecho y todos los trabajadores tendrán su lugar en el Reino de Dios. AMEN