Un sermón de Padre Juan Sandoval
Navidad – Año A
La luz que alumbra a toda la humanidad vino al mundo esta noche.
¡Qué maravillosa invitación a la adoración en la víspera de Navidad! Hoy escuchamos las palabras de Tito, como suele ser habitual en esta ocasión.
Tito, nos habla de nuestra responsabilidad. La gracia de Dios se ha manifestado, trayendo salvación a todos, Se nos exhorta a renunciar a la impiedad y a las pasiones mundanas, y a vivir en este mundo con sensatez, justicia y piedad, mientras esperamos la esperanza bienaventurada y la manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador, Jesucristo. Él se entregó a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificarnos. Tito nos dice que demos vivir vidas de autocontrol, rectitud y devoción a Dios. Esto tiene importantes implicaciones para nuestras vidas. Nuestras vidas tienen un propósito, Cristo Jesús nos llama a ser responsables de nuestros actos, porque él quiere actuar en nosotros.
Este es el último día de la novena de Navidad. Muchas veces conocemos el gran viaje de María y José a Belén. Comenzaron su viaje porque el emperador mando que todos lleguen al pueblo de su nacimiento para registrarse. José era de Belén. Caminaron desde Nazaret hacia Belén.
Dios nos ha puesto la responsabilidad de cambiar nuestras vidas como el niño Jesús llego y cambio el mundo. María y José toman con responsabilidad la ordenanza del emperador, cumpliendo un largo y duro viaje a Belén, sin darse cuenta de que estaban cumpliendo con los planes de Dios.
La Nochebuena es un tiempo de transición. Es la culminación del Adviento y el momento en que pasamos de un período de introspección y preparación al tiempo navideño de gratitud y celebración. Todavía no hemos llegado del todo.
Posadas, hay una novena cada día para caminar con María y José en su viaje a Belén. Fue un viaje fuerte especialmente cuando pensamos que María esta lista para dar la luz a Jesús. Este es lo que hemos esperado por todo el año. Jesús es una buena noticia de salvación. Él es la luz que ilumina a los que andan en tinieblas y sombra de muerte. En él se cumple la profecía de Isaías: “El pueblo que caminaba en oscuridad vio una luz intensa, los que habitaban un país de sombra se inundaron de luz”. (Isaías 9:1).
Una de las canciones se llama para pedir posada y comienza con el grupo de afuera que toca en la puerta. Cantan, En nombre del cielo, os pido posada, Pues no puede andar, mi esposa amada.
Lluego, el grupo a dentro cantan, Aquí no es mesón, sigan a delante, Pues no puedo abrir, no sea tunante.
Afuera, Venimos rendidos desde Nazaret, Yo soy carpintero llamado José.
Dentro, No me importa tu nombre, dejénme dormir, Pues yo les digo que no hemos de abrir.
Afuera Posada de pido, amado amigo, Por solo una noche, la reina del cielo
Dentro. ¿Pues si es una reina, Quien la solicita, como es que de noche andan tan solita?
Afuera, Mi esposa es María, es la reina del cielo, y madre va ser, del Divino Verbo.
Dentro, ¿Eres tú José? ¿Tu esposa es María? Entren peregrinos, no los conocía.
Yo pienso que no paso como cantamos en las posadas. Pienso que, si era un tiempo tan difícil, especialmente para María. Pero esta Santa Noche, la luz de Jesús entra al mundo. Hoy nos alegramos con este Dios tierno, compasivo y misericordioso, que se hace hombre en la pobreza y desde allí nos enriquece a todos con su gracia y nos libera de todas las esclavitudes.
Al fin, dicen que María y José se quedaron en un estable pero también hay historias que se quedaron en una cueva. Cualquier lugar no era cómodo y ni era limpio. El niño fue nacido en un pesebre. María no tenía médico o enferma para ayudar con el nacimiento. No había nadie para ayudarles.
Luego nos hablan de los pastores y sus ovejas. Ellos no estaban allí cuando nació, pero muchos en sus escenas de Navidad se hallan vacas, camellos, burritos y ovejas. En verdad, cuando yo estuve en Egipto por unos meses, solo ve pastores con ovejas o con cabras. Nada más. Ni vacas, ni camellos. Pienso que era más posible que había ovejas y cabras que llegaron después del nacimiento o durante el nacimiento, pero también su burrito estaba allí. Había una estrella que brillaba sobre el lugar donde nació Jesús. La estrella que era como una guía para los pastores y con tiempo también para los tres reyes. Cerca de Belén había unos pastores que pasaban la noche en el campo cuidando sus ovejas. De pronto se les apareció un ángel del Señor, y la gloria del Señor brilló alrededor de ellos; y tuvieron mucho miedo. Pero el ángel (recuerdan que hable sobre los ángeles que son los mensajeros de Dios y que trajeron mensajes a María y José) les dijo: «No tengan miedo, porque les traigo una buena noticia, que será motivo de gran alegría para todos: Hoy les ha nacido en el pueblo de David un salvador, que es el Mesías, el Señor.
Hoy Jesús pide posada en nuestros corazones, en nuestras almas y nuestras mentes para traernos su luz que transforma nuestras vidas. Esa noche déjanos regocijarnos en la gloria de Dios y en su Hijo, Nuestro Señor, el Santo Niño, Dios encarnado que ha llegado para salvarnos. ¡Siempre den alabanzas al Señor! ¡Rindan al Señor la gloria debida a su Nombre! AMEN