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La Fe y la Resurrección

Un sermón de Padre Juan Sandoval
Pascua 2  Año A

 

La alegría de la resurrección 

¡Dichosos los que creen sin haber visto! 

María Magdalena y la otra María, profundamente afligidas, acudieron a la tumba de Jesús. Al llegar, descubren que la piedra que cubría la entrada ha sido removida y un ángel está sentado sobre ella. Aunque sienten miedo, el ángel les anuncia que Jesús ha resucitado. Su tristeza se transforma en una enorme alegría cuando reciben la noticia y, al encontrar a Jesús, Él les encomienda que transmitan a los discípulos que deben reunirse con Él en Galilea. La tristeza ahora es una gran alegría. 

La aparición de Jesús a los discípulos 

En otro momento, Jesús se presenta ante los discípulos en el salón donde se encontraban, a pesar de que la puerta estaba cerrada y asegurada. Les saluda diciendo: “¡Paz a ustedes!” y les muestra sus heridas en las manos y el costado, y les invita a recibir el Espíritu Santo. reciban el Espíritu Santo. 

El Espíritu de Dios: Ruach y su significado 

Jesús les otorga el don del ruach, el Espíritu de Dios. Este Espíritu es el mismo que se menciona en la Creación en Génesis 1:2, el Aliento de Dios que da vida en Génesis 2:7, y el Soplo que revive los huesos secos en la profecía de Ezequiel. Al soplar sobre los discípulos, Jesús proclama “Shalom”, una palabra que expresa la unidad y armonía de la creación, donde todas las criaturas viven en comunidad, justicia y seguridad, avanzando hacia la alegría y el bienestar para todos. 

La fe de Tomás y el misterio de creer 

Tomás, ausente en la primera aparición de Jesús, expresa su incredulidad ante el testimonio de sus compañeros, afirmando que solo creerá si puede tocar las heridas de Jesús. Cuando Jesús vuelve a aparecer, invita a Tomás a hacerlo. Tomás se arrodilla y proclama: Mi Señor y mi Dios. Aunque Tomás nunca llega a tocar a Jesús, su fe se fortalece a través de la experiencia de “ver y creer”. Los demás discípulos también vieron a Cristo antes de creer, mostrando que la fe puede surgir tanto de la experiencia directa como de la apertura a la presencia de Dios. 

La relación con Dios: apoyo, perdón y proclamación 

Todos los discípulos, y nosotros como hijos e hijas del Pueblo de Dios, estamos llamados a una relación con Jesucristo y la creación. El propósito de esta relación es apoyo, criar y sostener la conexión con Dios, perdonar y proclamar las Buenas Noticias. Esta relación no es terrenal; no se acaba por enfermedades, terrorismo o desastres naturales. Jesús vino con el cariño y compasión de Dios. Es una relación eterna, que ni la muerte puede romper; la resurrección simboliza una unión con Dios para siempre. 

El don del Espíritu y la misión 

Jesús actúa como un médico sabio, reconociendo que cada persona necesita una bendición específica. Por eso, concede el Espíritu Santo a sus seguidores para que continúen su misión en el mundo. Así, también nosotros creemos sin ver ni tocar; gracias al bautismo, sentimos la presencia de Dios en nuestra vida, aunque no podamos poner nuestras manos sobre Jesús. 

El misterio de la fe 

Fe es un misterio del corazón, difícil de resolver para la mente. Lo que tenemos son las palabras transmitidas por Dios a los discípulos de Jesús. Juan afirma que las parábolas y milagros están escritos para que creamos que Jesucristo es el Mesías (Juan 20.13). La fe no surge solo de la lectura, sino de escuchar y sentir su presencia. 

El testimonio y la misión cristiana 

El segundo Domingo de Pascua, el evangelio de Juan y el pasaje de Tomás nos ofrecen un testimonio profundo. Tomás proclama: ¡Mi Señor y Mi Dios!, palabras de gran poder. Además, Pedro da testimonio ante los israelitas: Dios ha resucitado a Jesús y todos somos testigos de ello. 

La llamada a la misión 

Al final, Jesús nos encomienda: Como mi Padre me envió, yo envió a ustedes. Lo importante no son las heridas de Jesús, sino lo que hacemos al salir de la iglesia y enfrentar el mundo. Así No Tengan Miedo de ser testigos de la resurrección, de ayudar y apoyar a otros para conectar con Dios e iniciar una relación con Él. Nuestro trabajo por Dios es eterno, y la resurrección es una relación con Dios para siempre. AMEN.