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Creación y San Francisco

Un sermón de Padre Juan Sandoval
Año A

Al principio Dios creo el mundo y estaba cubierto con agua.  Luego Dios hizo la luz y la llamo día, hizo la oscuridad y la llamo noche. Dios hizo su creación.  Hizo los árboles, pasto, hierbas.  Entonces hizo animales del mundo, del salvaje, del mar y del aire.  Pero todavía no estaba completo.  Dios hizo un hombre, pero el hombre necesitaba una pareja. Dios hizo una mujer de una costilla de hombre.  Miró todo lo que había hecho y en el día séptimo, descanso. 

Cada día me parece algo nuevo, siempre hay algo para descubrir.  Me encanta caminar en esta creación de Dios.  Hay tanto que conocer y experimentar.  Pienso que para casi todos nos encanta los cielos, las montañas, los mares, pero especialmente no encantan las mascotas.  Quizás cada uno tiene una mascota favorita.  Puede ser un gato, un perro, un perico.  Dios los hizo todos y muchas veces son nuestros compañeros en caminar o para estar a su lado en la tarde.  Todo parte de la creación de Dios. 

Hoy celebramos la Fiesta de San Francisco de Asís. entre los dos servicios bendecimos a los animales favoritos de mucha gente.  Perros, gatos, ratones y muchos otros.  Es día interesante porque siempre hay riesgo en cómo se portan los animales.  Ladrar o dormir, perros corriendo tras gatos, gatos tras pericos.  Todo puede cambiar en un momento. 

Así, celebrando la fiesta de San Francisco, nos abre los ojos, el corazón y el alma para cambiar nuestra relación con Dios.  Dios siempre nos llama para estar en relación con Él.  Francisco también fue llamado por Dios y cambio su vida y relación con Dios. Relación muy especial. 

Giovanni de Bernadone era un joven de familia rica.  Su padre era creador y vendedor de trapos finos.  Dicen que Francisco era muy amable y cariñoso, pero también le gustaba viajar, especialmente a Francia, como su padre.  Luego llego una batalla entre su pueblo y el próximo pueblo Perugia. Estaba caminando en su armadura cuando Dios le hablo y volvió a su pueblo.  Caminando le dio mucha gracia de Dios y mucha alegría en ser cambiado.  Cuando llego a Asís, el vendió la tienda de trapos o telas finos.  Pero su padre se enojó mucho con él.  El obispo le dijo que le diera el dinero a su padre en vez de los pobres.  Le dijo que Dios le daría todo lo que necesario.  De ese momento Francisco dijo que Pietro ya no es mi padre, mi Padre está en los cielos.  Luego se quitó toda su ropa en frente de todo el pueblo, sus padres y el obispo. El renunció su herencia en frente de todos, pero ellos pensaban que Francisco era loco. 

Francisco relató haber tenido una visión mística de Jesucristo en la abandonada capilla rural de San Damián, a las afueras de Asís; en ella, el icono de Cristo crucificado le dijo: «Francisco, Francisco, ve y repara mi iglesia que, como ves, se está viniendo abajo». 

Durante los meses siguientes, Francisco vagó como mendigo por las colinas cercanas a Asís. Pasó un tiempo en un monasterio vecino trabajando como ayudante de cocina. Más tarde se dirigió a Gubbio, donde un amigo le dio limosna, así como la capa, el cíngulo y el bastón propios de un peregrino. Al regresar a Asís, recorrió la ciudad pidiendo piedras para la restauración de San Damián; las transportaba hasta la vieja capilla, las colocaba él mismo y, con el tiempo, logró reconstruirla. En el transcurso de dos años, Francisco abrazó una vida de penitencia, durante la cual restauró varias capillas en ruinas en los alrededores de Asís. 

Allí en Asís, fue donde Francisco beso y abrazó a los leprosos.  El limpió los heridos de ellos sin usar guantes.  Otra vez, el pueblo creía que era loco.  Pero también pensaban que era loco cuando el predicó a las aves, llamando las sus hermanitas y diciendo que ponían más atención al evangelio que la gente. 

Francisco nunca quería comenzar un orden, ahora son los Franciscanos, pero el deseaba ser un grupo que creían como los discípulos de Jesús, vivir como su maestro, poseer nada, pedir limosna para lo que necesitaban y confiando en Dios para proveer como lo hace para los animales. 

Su vida era una de pobreza, durmiendo en el campo bajo de las estrellas.  Un día pensaba que necesitaba dirección y abrió su Biblia en tres lugares.  

La primera era el evangelio del rico joven que pregunto a Jesús que tengo que hacer.  Jesús contesto, vende todo lo que tienes, de todo el dinero a los pobres y sígame. El segundo lugar fue donde Jesús les dice a sus apóstoles que caminen en su viaje sin nada y entren donde les dan la bienvenida y el tercer es que tomen su cruz y síganme o siguen a Cristo.  Así llego las reglas para Franciscanos en cómo vivir la vida muy sencilla y seguir a Jesucristo. 

Francisco era hombre sencillo y tenía relación con la naturaleza y la creación de Dios.  El verdaderamente creía que toda la naturaleza era parte de su familia, el ave era lo mismo para el cómo los seres humanos. Él era hombre de pura FE que no dejaba las cosas de este mundo ser impedimento. 

Francisco nos invita a estar en relación con Dios y no confiar en cosas mundial o emociones, pero en vez llegar en seguido en una vida de aventura sagrada . . . ser generoso y tener corazón abierto y listo para amar.  Estar en relación muy especial con Dios y toda su creación.   AMEN