Un sermón de Padre Juan Sandoval
La Fiesta de la Presentación – Año A
La tradición de los judios era presentar los primeros nacidos varones en el templo, para ser cuidados por Dios. Hoy todavía debemos presentar el primer varón a Dios. A través del tiempo, Dios nos da obras y nos pone a prueba.
El 2 de febrero es uno de los días santos cristianos más antiguos, la Fiesta de la Presentación de Jesús, 40 días después del nacimiento, también llamada Candelaria y son los cuarenta días después del nacimiento. Así como Jesús fue nacido el 25 de diciembre, el segundo de febrero son cuarenta días.
Este evento marca el festival final en el ciclo de la luz. Semanas atrás, el Adviento comenzó con encendiendo de velas en anticipación al nacimiento de Jesús. La Natividad va acompañada de rayos de los Ángeles sobre la familia en un pesebre. La Epifanía celebra la estrella que dirige a los tres magos a su lugar de nacimiento. Y, a medida que se desarrolla la temporada que sigue a la Epifanía, la luz se expande, invitando a los primeros discípulos a “venir y ver”. El movimiento final en el arco de luz es la Candelaria, donde el mundo entero se enciende con la manifestación del amor de Dios.
Es verdad que este costumbre empezó en los tiempos de Abraham cuando Abraham y Sara detetaron a Isaac. Dieron gracias a Dios y ofrecieron una banquete.
En Genesis, Dios pone a prueba a Abraham. Y Dios le dijo:
—Toma a Isaac, tu único hijo, al que tanto amas, y vete a la tierra de Moria. Una vez allá, ofrécelo en holocausto sobre el cerro que yo te señalaré. Y siguieron caminando juntos. Cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, Abraham construyó un altar y preparó la leña; luego ató a su hijo Isaac y lo puso en el altar, sobre la leña; pero en el momento de tomar el cuchillo para sacrificar a su hijo, el ángel del Señor lo llamó desde el cielo:
—¡Abraham! ¡Abraham!
—Aquí estoy —contestó él.
El ángel le dijo:
—No le hagas ningún daño al muchacho, porque ya sé que tienes temor de Dios, pues no te negaste a darme tu único hijo.
Abraham se fijó, y vio un carnero que estaba enredado por los cuernos entre las ramas de un arbusto; entonces fue, tomó el carnero y lo ofreció en holocausto, en lugar de su hijo.
Todo esto comenzó con la Pascua en Egipto. (exodo 12). Recuerden que el faraón no quieria dejar ir los Israelitas. Dios a través de Moisés hizo las obras de Dios. Cuando era tiempo que pasara la muerte de todos los varones primogenitos de ser humanos o animales. Dios le dijo que tenían que poner la sangre de cordero alrededor de su puerta. Si hacían esto, la muerte no entraba en tal lugar. La Pascua de los Israelitas se llama la Fiesta de los Panes sin Levadura.
En Levitico 12, nos dice y en verdad nos da instrucciones.
El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: «Di a los israelitas lo siguiente: Cuando una mujer quede embarazada y dé a luz un varón, será impura durante siete días, como cuando tiene su mensual natural. El niño será circuncidado a los ocho días de nacido. La madre, sin embargo, continuará purificándose de su sangre treinta y tres días más o cuarenta días en total. No podrá tocar ninguna cosa consagrada ni entrar en el santuario, mientras no se cumpla el término de su purificación. Pero si da a luz una niña, será impura durante dos semanas, como en el caso de su período natural, y seguirá purificándose de su sangre sesenta y seis días más.
También esto fué escrito durante la epoca de Moisés. Dios les dijo así, El Señor se dirigió a Moisés y le dijo: Conságrame los hijos mayores, porque todo primer hijo de los israelitas me pertenece, lo mismo que toda primera cría de sus animales. (Exodo 13.2)
Nunca ofendas a Dios, ni maldigas al que gobierna a tu pueblo. No tardes en traerme ofrendas de todas tus cosechas y de todo tu vino. Tu primer hijo me lo darás, lo mismo que la primera cría de tus vacas y de tus ovejas. Pueden quedarse siete días con su madre, pero a los ocho días de nacidos me los darás. Ustedes deben ser hombres consagrados a mí. (Exodo 22.28 a 31).
Hoy celebramos la fiesta de la Presentación del Niño Jesús en el Templo. Conmemora los eventos de Lucas 2 cuando José y María llevaron a su hijo recién nacido al Templo de Jerusalén. Pero tambien recuerdan que cuando nacio Jesus, habia rayos de luz que brillaban en la noche en Jesus, La LUZ del mundo, Jesus, fue entregado como ofrenda. El propósito era la purificación de María, un ritual de limpieza cuarenta días después del nacimiento de un hijo. Muchos de ustedes tambien han llegado a presentar su hijo o hija a Dios a los cuarenta dias. Al llegar al Templo, se encontraron con Simeón, un anciano profeta que esperaba al Mesías. Él tomó al niño de ellos en sus brazos con la profetiza, Anna (casada 7 años, viuda y tiene 84 años), y proclamó:
Ahora, Señor, tu promesa está cumplida:
puedes dejar que tu siervo muera en paz.
Porque ya he visto la salvación
que has comenzado a realizar
a la vista de todos los pueblos,
la luz que alumbrará a las naciones
y que será la gloria de tu pueblo Israel.
Jesús es La Luz del Mundo.
Las largas semanas de festivales de velas de invierno, desde Adviento hasta Navidad y Epifanía, terminan con nosotros llevando luz al mundo. En cierto modo, todo comenzó tan pasivamente. Esperando que Dios actúe, para que nazca la paz y la justicia en el mundo. Dios hizo algo por nosotros, nos dio un regalo de vida y luz.
Ahora, si han llegado con sus velas, podemos bendecirlas en este momento para llevar a sus hogares y tener luz bendecida. ¿Recuerden que cada persona bautizada se ha ofrecido a Dios y cuando salgamos de este templo, harán las obras que Dios nos ha dado? Llegar a templo para orar y escuchar las palabras de Dios es buena cosa, pero cuando son despedidos, ¿salen a proclamar es palabras en su vida diaria?
Oh, Dios, luz verdadera, que creas la luz eterna, difundiéndola a lo largo y ancho, derrama, te rogamos, en los corazones de el resplandor de la luz perpetua, para que todos los que son iluminados en tu santo templo por el esplendor de estas velas alcance felizmente la luz de tu gloria. Por Cristo nuestro Señor.
Hagan las obras que Nuesto Señor nos ha dado, en tiempos antiguos y ahora. Dios está con nosotros siempre. Salgan afuera de las paredes del templo para pasar las buenas noticias
Amén.