Skip Navigation The Cathedral of St. Philip - Atlanta, GA

Asi es la Vida

Un sermón de Padre Juan Sandoval
Propio 28  Año C

 

Cuando estaba caminando alrededor del vecindario miré algunas ardillas cogiendo su comida para el invierno. Había muchas nueces en la tierra y las ardillas trabajando para estar listas para el cambio de temporada. Parece que cada una hace su trabajo y ponen la comida en sus nidos en los árboles. Si las ardillas trabajan, pero solamente por su familia. Es dicho que no llegan a compartir con otras familias. 

En verdad hay muchos animales que llegan a compartir su comida con otros. Por ejemplo, los lobos, los monos, los murciélagos, los leones, los elefantes, las ballenas y hasta las hormigas. Hay muchos más animales que comparten su comida con otros. Asi Jesús nos ha dicho que demos apoyo y ayuda a los pobres, desamparados, huérfanos, viudas, sin hogar y los forasteros. Amen a sus prójimos como si mismo. 

Pablo nos habla de esto en la epístola. Algunos tesalonicenses están defraudando a los demás al negarse a contribuir a la comunidad trabajando. Pablo ya había abordado este problema antes (véase 1 Tesalonicenses 5:14), pero al parecer ahora la situación ha empeorado. Por eso, Pablo los amonesta de nuevo. El autor no se anda con rodeos: les dice a los responsables que se mantengan alejados de los perezosos y a estos últimos que o vuelven al trabajo o se quedan sin comer. 

Para los primeros cristianos, el trabajo y la prosperidad no eran signos de gracia individual, sino más bien evidencia de sustentarse a sí mismo y, por ende, a toda la comunidad. Negarse a trabajar equivalía, por lo tanto, a rebelarse y aprovecharse injustamente de los demás, y este era el problema, no la mera ociosidad. 

Las prácticas se enseñan de diversas maneras. La enseñanza mediante el ejemplo es fundamental; al fin y al cabo, uno no aprende algo como la hospitalidad memorizando un conjunto de reglas, sino observando y asimilando la forma en que un anfitrión experimentado recibe a sus invitados. Las prácticas también se enseñan invocando la tradición; de esta manera pueden transmitirse a las nuevas generaciones que no participaron en su desarrollo inicial.

Este texto nos da cuestiones espirituales importantes. La primera tiene que ver con el individuo. Cada uno de nosotros debe asumir la responsabilidad de su propia vida: tanto de su vida física como de su vida espiritual. ¿Recuerdan el versículo de 1 Corintios 13:11? «Cuando era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño». En ese momento, la advertencia de Pablo —«El que no trabaja, no come»— cobra sentido. Si no lees la Biblia por ti mismo, si no dedicas tiempo a la oración, nadie más puede hacerlo por ti. No te alimentarás espiritualmente. No crecerás. No madurarás como cristiano. 

El segundo tema en el que Pablo se centra se refiere a la vida de la comunidad. No basta con tener un compromiso individual con Cristo; ese compromiso debe vivirse en el seno de una comunidad de fe. 

La supervivencia en la antigüedad exigía que a los viajeros o forasteros se les ofreciera agua, comida y protección. Estas estrictas normas llegaban incluso a ofrecer hospitalidad a los enemigos. En el Salmo 23 se encuentra una poderosa referencia a esta hospitalidad vital: «Preparas una mesa delante de mí en presencia de mis enemigos» (Salmo 23:5). No se esperaba ningún pago por este servicio, y quien recibía tal misericordia no contraía ninguna deuda. Se ofrecía por compasión y por comprender la vulnerabilidad de toda la humanidad. Más adelante, en la carta a los hebreos, aparece una referencia a esta norma en la advertencia: «No se olviden de practicar la hospitalidad, pues algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles» (hebreos 13:2). 

Recuerdo mis tiempos de la guerra en vietnam. Yo estaba en japón y recibíamos muchos soldados heridos. Casi todos fueron heridos por tiros del enemigo o de explosivos. Llegaban en veces sin brazos o piernas. Era tiempo muy difícil. También llegaban soldados enemigos de vietnam del norte. Pero a pesar de que eran enemigos, eran seres humanos y necesitaban cuidado medical. Mi punto de esto es que no solamente hablamos de comida, pero también los que necesitaban y no podían cuidarse. Para mí es como el buen samaritano que ayudo al herido en el lado del camino después que otros no le ayudaban. Sería fácil no cuidarlos por ser enemigo, pero es lo que Jesús nos ha enseñado y nos ha dicho. 

Si necesitamos tener cuidado con los que nos engañan. Estas personas que, si pueden trabajar, pero piensan que es más fácil engañar a personas y que les den comida, dinero o algo más. Pablo nos habla de esto. También hay personas que son persona discapacitada y no pueden trabajar. Algunas veces no podemos saber si pueden o no pueden. Como hay personas de la calle que siempre están en las esquinas pidiendo limosna, y les damos dinero o comida. Es difícil reconocer si pueden o no pueden trabajar. Pero cuando he visto las mismas personas en las mismas calles o esquinas, me parece que son perezosos y tienen capacidad para trabajar, pero es más fácil pararse en las calles o esquinas para pedir limosna. Luego pienso que no para mi decir como son algunos que piden limosna, Jesús nos ha dicho que debemos cuidarlos. Jesús enseña que cuidar de los enfermos, los sin casa y los discapacitados es un acto directo de amor hacia él, recalcando que ayudar a los más necesitados es lo mismo que ayudarlo a él personalmente. Les ordenó a sus seguidores que cuidaran de los pobres, los lisiados, los cojos y los ciegos, y que dieran generosamente a los necesitados, demostrando que la compasión por los vulnerables es un principio fundamental de sus enseñanzas. 

Pablo no nos dice que no debemos cuidar estas personas, pero siempre recordar que algunos nos engañan y tener cuidado en ese caso. Al fin, Pablo nos dice, Hermanos y hermanas, no se cansen de hacer lo que bien. Yo también les digo no se cansen de hacer los que es bien. 

AMEN