Un sermón de Padre Juan Sandoval
Propio 25 – Año A
Desde el principio, Dios hizo todo con amor. Dios hizo el mundo, toda la creación con amor. Dios nos dio la calidad de amor para amar creación, para amar los árboles, las flores y los seres humanos. Todos los caminos del Señor son amor y fidelidad para quienes guardan su alianza y sus testimonios.
La semana antes escuchamos la carta de San Pablo a los tesalonicenses. Esta carta era la primera carta escrito por Pablo y es la mas antigua del nuevo testamente.
Saulo, un pecador, fue salvado por Dios, no porque era bueno o malo, pero porque Dios derramo su gracia sobre él. Él fue escogido por Dios, fue cambiado, una conversión. En esto también cambió su nombre a Pablo y ahora tenía un propósito nuevo. En esa epístola, Pablo nos da tres temas, FE, AMOR y ESPERANZA.
AMOR es el más grande de todas las calidades eternas. Amor es el carácter de Dios. Dios es amor. Tener un amor que es para otros, un amor que busca el mejor para otros y así es evidencia que Dios nos toca con sus manos llenas de gracia. Este tipo de amor es un don de la gracia dado a nosotros por Dios. Un Amor milagroso.
Las lecturas de este domingo fijan nuestra atención en los mandamientos: su importancia, su sentido y la razón por la cual deben ser observados. El libro del Levítico nos conviene recordar y para comprender mejor la conversación de Jesús con el escriba del Evangelio. El tercer libro de la Sagrada Escritura funcionaba como un manual de leyes, rituales y normas morales dado al pueblo de Israel, y los maestros de la ley debían conocerlo, observarlo y enseñarlo.
Esta mañana, el Libro de Levítico nos guía en lo que hacer o no debemos hacer. El Señor le dijo a Moisés para compartir con la comunidad israelita.
Sean ustedes santos, pues yo, el Señor su Dios, soy santo
No actúes con injusticia
No andes con chismes entre tu gente
No tomes parte en el asesinato de tu prójimo
No abrigues en tu corazón odio contra tu hermano
Reprende a tu prójimo cunado debes reprenderlo
No seas vengativo ni rencoroso con tu propia gente
Ama a tu prójimo que es como tu mismo
YO SOY El SEÑOR
Se parecen como los diez mandamientos y también lo que Dios dijo a Moisés, YO SOY quien YO Soy. Yaweh.
Luego el Salmo nos dirija hacia el camino de Dios.
Bienaventurado el que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores ni en silla de escarnecedores se ha sentado
Porque el Señor conoce el camino de los justos, mas la senda de los malos perecerá.
Siguiendo en el mismo hilo, las canciones de esta mañana
Si yo no tengo amor, yo nada soy Señor
El amor es comprensivo, servicial, no tiene envidia, no busca el mal, nunca se irrita, no es descortés, no es egoísta, nunca es doblez.
Cantemos al amor de los amores, Cantemos al Señor
El Evangelio nos trae la pregunta, ¿Maestro, cual es el mandamiento más importante de la ley?
Jesús dice, Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. El segundo se parece, Ama a tu prójimo como a ti mismo.
Aquí encontramos la belleza de la enseñanza de este domingo. Jesús nos recuerda que el amor es la base de nuestra unión con Dios y también la base de toda convivencia humana. La fe no puede separarse del amor, porque amar a Dios y amar al prójimo son dos caminos inseparables. Jesús nos enseña que ni la ley, ni los sacrificios, ni las ofrendas, ni las ceremonias pueden estar por encima de la dignidad del ser humano. Las celebraciones, los cantos, las vestiduras, las velas, el incienso y los templos llenos pueden ser hermosos y necesarios, pero sólo tienen verdadero sentido cuando nacen de una convicción espiritual profunda: amar a Dios y amar al prójimo.
Nosotros, todos nosotros podemos seguir el camino de amor. Amar uno a otro, querer uno a otro a pesar de las diferencias. Tenemos que siempre recordar que Dios nos ama, Dios es amor y el gran mandamiento de Jesús, que amen a sus prójimos como a sí mismo. No pongan un muro para no cruzar porque Dios nos ha dado ejemplo en su único hijo, Jesucristo para amar, ayudar y dar apoyo a todos que son afectados, que están sin amor.
Pablo nos deja esto, Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes, la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.
AMEN