The Cathedral of St. Philip - Atlanta, GA

Servicios en Español

El cuarto domingo después de Pentecostés: Propio 7
20 junio 2021

La gran cantidad de personas vacunadas nos ha permitido relajar muchos de los protocolos de seguridad del año pasado. ¡Gracias a Dios!

La Catedral de San Felipe ya no pide a la gente que se registre para los servicios.

Si no está completamente vacunado, le pedimos que use una máscara mientras que esté en la Catedral, por su seguridad y por la seguridad de otros cerca de usted, en particular de nuestros niños.

¡Gracias por practicar la buena salud y por adorar con nosotros!

 

PALABRA DE DIOS 

 

Todos de pie, Celebrante dice: Bendito sea Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Pueblo: Y bendito sea su reino, ahora y por siempre. Amén.

Celebrante: Dios omnipotente, para quien todos los corazones están manifiestos, todos los deseos son conocidos y ningún secreto se halla encubierto: Purifica los pensamientos de nuestros corazones por la inspiración de tu Santo Espíritu, para que perfectamente te amemos y dignamente proclamemos la grandeza de tu santo Nombre; por Cristo nuestro Señor. Amén.

 

Qué Alegría Cuando Me Dijeron (#539)

¡Qué alegría cuando me dijieron:
“Vamos a la casa del Señor”!
Ya están pisando nuestros pies 
tus umbrales, Jerusalén!

Jerusalén está fundada 
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus, 
las tribus del Señor.

Según la costumbre de Israel, 
a celebrar el nombre del Señor.
En ella están los tribunales de justicia, 
en el palacio de David.

 

Colecta de día

Celebrante: El Señor sea con ustedes. 
Pueblo: Y con tu espíritu. 
Celebrante: Oremos. 
Oh Señor, haz que tengamos perpetuo amor y reverencia a tu santo Nombre, pues nunca privas de tu auxilio y guía a los que has establecido sobre la base firme de tu bondad; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Primera Lectura
1 Samuel 17:32–49

Lectura del Primer Libro de Samuel

Entonces David le dijo a Saúl: Nadie debe desanimarse por culpa de ese filisteo, porque yo, un servidor de Su Majestad, iré a pelear contra él. 
No puedes ir tú solo a luchar contra ese filisteo contestó Saúl, porque aún eres muy joven; en cambio, él ha sido hombre de guerra desde su juventud. 
David contestó: Cuando yo, el servidor de Su Majestad, cuidaba las ovejas de mi padre, si un león o un oso venía y se llevaba una oveja del rebaño, iba detrás de él y se la quitaba del hocico; y si se volvía para atacarme, lo agarraba por la quijada y le daba de golpes hasta matarlo. Así fuera un león o un oso, este servidor de Su Majestad lo mataba. Y a este filisteo pagano le va a pasar lo mismo, porque ha desafiado al ejército del Dios viviente. El Señor, que me ha librado de las garras del león y del oso, también me librará de las manos de este filisteo. 
Entonces Saúl le dijo: Anda, pues, y que el Señor te acompañe. 
Luego hizo Saúl que vistieran a David con la misma ropa que él usaba, y que le pusieran un casco de bronce en la cabeza y lo cubrieran con una coraza. Finalmente, David se colgó la espada al cinto, sobre su ropa, y trató de andar así, porque no estaba acostumbrado a todo aquello. Pero en seguida le dijo a Saúl: No puedo andar con esto encima, porque no estoy acostumbrado a ello. 
Entonces se quitó todo aquello, tomó su bastón, escogió cinco piedras lisas del arroyo, las metió en la bolsa que traía consigo y, con su honda en la mano, se enfrentó con el filisteo. El filisteo, a su vez, se acercaba poco a poco a David. Delante de él iba su ayudante. Cuando el filisteo miró a David, y vio que era joven, de piel sonrosada y bien parecido, no lo tomó en serio, sino que le dijo: ¿Acaso soy un perro, para que vengas a atacarme con palos? 
Y en seguida maldijo a David en nombre de su dios. Además le dijo: ¡Ven aquí, que voy a dar tu carne como alimento a las aves del cielo y a las fieras! 
David le contestó: Tú vienes contra mí con espada, lanza y jabalina, pero yo voy contra ti en nombre del Señor todopoderoso, el Dios de los ejércitos de Israel, a los que tú has desafiado. Ahora el Señor te entregará en mis manos, y hoy mismo te mataré y te cortaré la cabeza, y los cadáveres del ejército filisteo se los daré a las aves del cielo y a las fieras. Así todo el mundo sabrá que hay un Dios en Israel; todos los aquí reunidos sabrán que el Señor no salva con espada ni con lanza. Esta batalla es del Señor, y él los entregará a ustedes en nuestras manos. 
El filisteo se levantó y salió al encuentro de David, quien, a su vez, rápidamente se dispuso a hacer frente al filisteo: metió su mano en la bolsa, sacó una piedra y, arrojándola con la honda contra el filisteo, lo hirió en la frente. Con la piedra clavada en la frente, el filisteo cayó de cara al suelo.

Palabra del Señor.
Demos gracias a Dios.

 

Salmo 9:9-20
Confitebor tibi

  9    El Señor será refugio de los oprimidos, *
        refugio para el tiempo de angustia.

10     En ti confiarán los que conocen tu Nombre, *
        por cuanto tú, oh Señor, no desamparas a los que te buscan.

11     Canten al Señor, que habita en Sión; *
        publiquen entre los pueblos sus obras.

12     El que se venga de la sangre se acordará de ellos; *
        no se olvidará del clamor de los afligidos.

13     Ten misericordia de mí, oh Señor; *
        mira mi aflicción que padezco a causa de los que me aborrecen,
        tú que me levantas de las puertas de la muerte;

14     Para que cuente yo todas tus alabanzas y me goce en tu salvación, *
        en las puertas de la ciudad de Sión.

15     Se hundieron los impíos en el hoyo que hicieron; *
        en la red que escondieron fue tomado su pie.

16     El Señor se ha hecho conocer en el juicio que ejecutó; *
        en la obra de sus manos fue enlazado el malo.

17     Los malos serán entregados al sepulcro, *
        todas las gentes que se olvidan de Dios;

18     Porque no para siempre será olvidado el menesteroso, *
        ni la esperanza de los pobres perecerá perpetuamente.

19     Levántate, oh Señor; que no triunfe el impío; *
        sean juzgados los impíos delante de ti.

20     Pon, oh Señor, temor en ellos; *
        conozcan los impíos que no son sino mortales.

 

El Evangelio
San Marcos 4:35-41

El Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Marcos
¡Gloria a ti, Cristo Señor! 

Al anochecer de aquel mismo día, Jesús dijo a sus discípulos: Vamos al otro lado del lago. 
Entonces dejaron a la gente y llevaron a Jesús en la barca en que ya estaba; y también otras barcas lo acompañaban. En esto se desató una tormenta, con un viento tan fuerte que las olas caían sobre la barca, de modo que se llenaba de agua. Pero Jesús se había dormido en la parte de atrás, apoyado sobre una almohada. Lo despertaron y le dijeron: ¡Maestro! ¿No te importa que nos estemos hundiendo? 
Jesús se levantó y dio una orden al viento, y dijo al mar: ¡Silencio! ¡Quédate quieto! 
El viento se calmó, y todo quedó completamente tranquilo. Después dijo Jesús a los discípulos: ¿Por qué están asustados? ¿Todavía no tienen fe? 
Ellos se llenaron de miedo, y se preguntaban unos a otros: ¿Quién será éste, que hasta el viento y el mar lo obedecen?    

El Evangelio del Señor. 
Te alabamos, Cristo Señor.

 

Homilía por Padre Juan

 

Oraciones de los Fieles

Oremos por la Iglesia y por el mundo, diciendo, “Señor, en tu misericordia, Atiende nuestra súplica.”

Diácono: Oremos por la Iglesia y por el mundo.

Omnipotente Dios, concede que cuantos confesamos tu Nombre estemos unidos en tu verdad, vivamos unánimes en 
tu amor y manifestemos tu gloria en el mundo.

Silencio

Señor, en tu misericordia 
Pueblo: Atiende nuestra súplica.

Diácono: Dirige al pueblo de este país y de todas las naciones por caminos de justicia y paz, para que nos respetemos unos a otros y procuremos el bien común.

Silencio

Señor, en tu misericordia
Pueblo: Atiende nuestra súplica.

Diácono: Danos reverencia por la tierra, que es creación tuya, para que utilicemos debidamente sus recursos en servicio de los demás y para tu honra y gloria.

Silencio

Señor, en tu misericordia
Pueblo: Atiende nuestra súplica.

Diácono: Bendice a aquéllos cuyas vidas están unidas a las nuestras, y concede que sirvamos a Cristo en ellos y nos amemos unos a otros, así como él nos ama.

Silencio

Señor, en tu misericordia
Pueblo: Atiende nuestra súplica.

Diácono: Consuela y sana a todos aquéllos que sufren en cuerpo, mente o espíritu; en sus tribulaciones dales valor y esperanza, y llévalos al gozo de tu salvación.

Silencio

Señor, en tu misericordia
Pueblo: Atiende nuestra súplica.

Diácono: Encomendamos a tu misericordia a todos los difuntos, para que tu voluntad se cumpla en ellos; y te pedimos que nos hagas partícipes con todos tus santos de tu reino eterno.

Silencio

Señor, en tu misericordia
Pueblo: Atiende nuestra súplica.

El Diácono añade una Colecta final.
Omnipotente y eterno Dios, que gobiernas todas las cosas en el cielo y en la tierra: Acepta misericordiosamente las oraciones de tu pueblo y fortalécenos para hacer tu voluntad; mediante Jesucristo nuestro Señor. Amén.

El Diácono dice: Confesemos nuestros pecados contra Dios y contra nuestro prójimo.

Puede guardarse un período de silencio.

Ministro y Pueblo:
Dios de misericordia,
confesamos que hemos pecado contra ti
por pensamiento, palabra y obra,
por lo que hemos hecho
y lo que hemos dejado de hacer.
No te hemos amado con todo el corazón;
no hemos amado a nuestro prójimo como a nosotros mismos.
Sincera y humildemente nos arrepentimos.
Por amor de tu Hijo Jesucristo,
ten piedad de nosotros y perdónanos;
así tu voluntad será nuestra alegría
y andaremos por tus caminos,
para gloria de tu Nombre. Amén.

El Diácono dice: Dios omnipotente tenga misericordia de ustedes, perdone todos sus pecados por Jesucristo nuestro Señor, les fortalezca en toda bondad y, por el poder del Espíritu Santo, les conserve en la vida eterna. Amén.

 

La Paz

Celebrante: La paz del Señor sea siempre con ustedes. 
Pueblo: Y con tu espíritu.

 

Avisos

 

Aquellos por quienes se han pedido oraciones:

Para necesidades inmediatas: Cheryl Espenlaub, Alix Henderson, John Mercer, Bill & Janice Morrison, Mike Stone

Oraciones a largo plazo: R. Huntley Allen, Penny Barnett, Edgar & Judith Beach, Perry Benton, Virginia Bicksler, Heather Clark, Sharon Crews, Lynne D’Huyvetter, Terry Dornbush, Sarah duBignon, Deborah Ellington, Dan Elson, Ruth Fuqua, Douglas T. Grey, Jr., Rebecca Harris, Jane Jones, Louise Kan, Bennie King, Lisa Krysiak, Jill Mahaffey, Carol McDonald, Kathy McLean, Glenn Miller, Ashley Minear, Royce Mitchell, Susan Myers, Charlie Neal, Linus Nickel, Marian Palmore, Beth Pitzer, Garry Pryor, Rowland Radford, Rubye & Wayne Reid, Agnes Elizabeth Robertson, Nora Robillard, Louis “Skip” Schueddig, Linda Stallcup, Sarah Szymke, Tommy Truesdale, Ron Wallace, Elleanor Wilson, Faye Van Winkle

Para familiares y amigos: Lisa Bachman, Bettina Bass, Bella Bond, David Bond, Darrell Boyette, Pam Breedlove, Kenneth Childress, Andrew Clark, Marie Corrigan, Ava Corroon, Marg Denny, Carleton Fuller, Patricia Plummer Glowatsky, Robert Hoder, Cadel Ingraham, Lilliana Isola, Stephen Jones, Robin Kemp, Rita Lewis, Pete Livezey, Lauren Makhlouf, Pat Martin, Michelle Maxwell, Alex Mercer, Betsy Moore, Steven Norman, The Reynolds Family, Courtney Rosenthal, Sophia Rowe, James Sands, Timothy Shotmeyer, Paul Sturtz, Tina Susco, Yvonne Tate, Pierson Thames, Wayne Thurman, Olive Toy, Roger Traylor, Whit A. Wright, Karen Young, Hollis Youngner

 

Santa Comunión

Celebrante: Padre todopoderoso, cuyo amado Hijo, en la víspera de su padecimiento, instituyó el Sacramento de su Cuerpo y su Sangre: Concédenos, en tu misericordia, que lo recibamos con gratitud como memorial de Jesucristo nuestro Señor, que en estos santos misterios nos da una prenda de la vida eterna; quien vive ahora y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Celebrante: Oremos como nuestro Salvador Cristo nos enseñó.

Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre,
venga tu reino, hágase tu voluntad,
en la tierra como en el cielo,
Danos hoy nuestro pan de cada día,
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación
y líbranos del mal.
Porque tuyo es el reino, tuyo es el poder,
Y tuya es la Gloria, ahora y por siempre.  Amen

Celebrante: Los Dones de Dios, para el Pueblo de Dios

 

La administración de la comunión del sacramento reservado

 

La oración de poscomunión

Padre bondadoso, te alabamos y te damos gracias por esta Santa Comunión del Cuerpo de tu amado Hijo Jesucristo, prenda de nuestra redención; y te suplicamos que ésta nos traiga el perdón de nuestros pecados, fortaleza en nuestra debilidad, y salvación eterna; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

Oración de San Juan Crisóstomo 

Dios todopoderoso, que nos diste la gracia para unirnos en este momento, a fin de ofrecerte nuestras súplicas en común; y que, por tu muy amado Hijo, nos prometiste que, cuando dos o tres se congregan en su Nombre, tú estarás en medio de ellos: Realiza ahora, Señor, nuestros deseos y peticiones como mejor nos convenga; y concédenos en este mundo el conocimiento de tu verdad y en el venidero, la vida eterna. Amén.

 

Caminando Juntos (#602)

Caminando juntos vamos a salir,
y nos despedimos con un breve adiós.

Estribillo
“Adiós”, quiere decir:
“¡Vaya usted con Dios!”
Mi corazón se alegra,
contigo voy; Señor.

Vamos siempre a oscuras
si nos falta el sol.
Vamos siempre solos si nos falta Dios.

 

La Bendición

Y la bendición de Dios omnipotente, 
el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, 
sea con nosotros y more con nosotros eternamente. Amén. 

Diácono: Salgamos en el nombre de Cristo. 
Pueblo: Gracias a Dios.