The Cathedral of St. Philip - Atlanta, GA

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Vigésimo primero después de Pentecostés • Propio 25
25 Octubre 2020

 

PALABRA DE DIOS 

 

Todos de pie, Celebrante dice: Bendito sea Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo. 

Pueblo: Y bendito sea su reino, ahora y por siempre. Amén.

Celebrante: Dios omnipotente, para quien todos los corazones están manifiestos, todos los deseos son conocidos y ningún secreto se halla encubierto: Purifica los pensamientos de nuestros corazones por la inspiración de tu Santo Espíritu, para que perfectamente te amemos y dignamente proclamemos la grandeza de tu santo Nombre; por Cristo nuestro Señor. Amén.

 

Gloria

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a quienes ama el Señor.
Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, 
Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. 
Señor, Hijo único Jesucristo, Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre: 
Tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros;
Tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; 
Tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros: Porque sólo tú eres Santo,
sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, 
con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.

 

Colecta de día

Celebrante: El Señor sea con ustedes. 

Pueblo: Y con tu espíritu. 

Celebrante: Oremos. 
Todopoderoso y eterno Dios, aumenta en nosotros tus dones de fe, esperanza y amor; y para que obtengamos tus promesas, haz que amemos lo que mandas; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

 

La Epístola

1 Tesalonicenses 2:1-8

Lectura de la primera carta de San Pablo a los Tesalonicenses

Ustedes mismos, hermanos, saben que nuestra visita a ustedes no fue en vano. Más bien, aunque, como ya saben, antes habíamos sido insultados y maltratados en Filipos, Dios nos ayudó a anunciarles a ustedes su evangelio, con todo valor y en medio de una fuerte lucha. Porque no estábamos equivocados en lo que predicábamos, ni tampoco hablábamos con malas intenciones ni con el propósito de engañar a nadie. Al contrario, Dios nos aprobó y nos encargó el evangelio, y así es como hablamos. No tratamos de agradar a la gente, sino a Dios, que examina nuestros corazones. Como ustedes saben, nunca los hemos halagado con palabras bonitas, ni hemos usado pretextos para ganar dinero. Dios es testigo de esto. Nunca hemos buscado honores de nadie: ni de ustedes ni de otros. Aunque muy bien hubiéramos podido hacerles sentir el peso de nuestra autoridad como apóstoles de Cristo, nos hicimos como niños entre ustedes. Como una madre que cría y cuida a sus propios hijos, así también les tenemos a ustedes tanto cariño que hubiéramos deseado darles, no sólo el evangelio de Dios, sino hasta nuestras propias vidas. ¡Tanto hemos llegado a quererlos!

 

Palabra del Señor.
Demos gracias a Dios.

 

Digamos Juntos las palabras de esta canción

Me Alegré

Estribillo
Me alegré cuando me dijeron
Vamos a la casa del Señor
Me alegré cuando me dijeron
Vamos a la casa del Señor
Ya nuestros pasos detienen su andar
Jerusalén! Jerusalén!
Ante tus puertas con admiración
Jerusalén! Jerusalén!

Que haya paz para todos aquí
Jerusalén! Jerusalén!
Que se amen todos por amor de Dios
Que haya paz, reine el amor

Que sea alabado y bendito el Señor
El Dios de Abrahán, Dios de Israel
Que se dé gloria y honor al Señor
A nuestro Dios, gloria y honor

 

El Evangelio: San Mateo 22:34-46

El Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo según San Mateo 
¡Gloria a ti, Cristo Señor! 

Los fariseos se reunieron al saber que Jesús había hecho callar a los saduceos, y uno, que era maestro de la ley, para tenderle una trampa, le preguntó: Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante de la ley? 
Jesús le dijo: “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.” Éste es el más importante y el primero de los mandamientos. Pero hay un segundo, parecido a éste; dice: “Ama a tu prójimo como a ti mismo.” En estos dos mandamientos se basan toda la ley y los profetas. 
Mientras los fariseos todavía estaban reunidos, Jesús les preguntó: ¿Qué piensan ustedes del Mesías? ¿De quién desciende? 
Le contestaron: Desciende de David. 
Entonces les dijo Jesús: ¿Pues cómo es que David, inspirado por el Espíritu, lo llama Señor? Porque David dijo: 
“El Señor dijo a mi Señor: 
Siéntate a mi derecha, 
hasta que yo ponga a tus enemigos 
debajo de tus pies.” 
¿Cómo puede el Mesías descender de David, si David mismo lo llama Señor? 
Nadie pudo responderle ni una sola palabra, y desde ese día ninguno se atrevió a hacerle más preguntas.

El Evangelio del Señor. 
Te alabamos, Cristo Señor.

 

Homilía por Angelica Baños

 

Oraciones de los Fieles

Diácono: Oremos por la Iglesia y por el mundo. Omnipotente Dios, concede que cuantos confesamos tu Nombre estemos unidos en tu verdad, vivamos unánimes en tu amor y manifestemos tu gloria en el mundo.

Silencio 

Diácono: Señor, en tu misericordia 
Pueblo: Atiende nuestra súplica.

 

Diácono: Dirige al pueblo de este país y de todas las naciones por caminos de justicia y paz, para que nos respetemos unos a otros y procuremos el bien común. 

Silencio 

Diácono: Señor, en tu misericordia 
Pueblo: Atiende nuestra súplica.

 

Diácono: Danos reverencia por la tierra, que es creación tuya, para que utilicemos debidamente sus recursos en servicio de los demás y para tu honra y gloria. 

Silencio 

Diácono: Señor, en tu misericordia 
Pueblo: Atiende nuestra súplica.

 

Diácono: Bendice a aquéllos cuyas vidas están unidas a las nuestras, y concede que sirvamos a Cristo en ellos y nos amemos unos a otros, así como él nos ama. 

Silencio 

Diácono: Señor, en tu misericordia 
Pueblo: Atiende nuestra súplica.

 

Diácono: Consuela y sana a todos aquéllos que sufren en cuerpo, mente o espíritu; en sus tribulaciones dales valor y esperanza, y llévalos al gozo de tu salvación. 

Silencio 

Diácono: Señor, en tu misericordia 
Pueblo:     Atiende nuestra súplica.

 

Diácono: Encomendamos a tu misericordia a todos los difuntos, para que tu voluntad se cumpla en ellos; y te pedimos que nos hagas partícipes con todos tus santos de tu reino eterno. 

Silencio 

Diácono: Señor, en tu misericordia 
Pueblo: Atiende nuestra súplica.

 

El Diácono añade una Colecta final. 
Omnipotente y eterno Dios, que gobiernas todas las cosas en el cielo y en la tierra: Acepta misericordiosamente las oraciones de tu pueblo y fortalécenos para hacer tu voluntad; mediante Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

Diácono: Confesemos nuestros pecados contra Dios y contra nuestro prójimo. Puede guardarse un período de silencio. 

Ministro y Pueblo: Dios de misericordia, confesamos que hemos pecado contra ti por pensamiento, palabra y obra, por lo que hemos hecho y lo que hemos dejado de hacer. No te hemos amado con todo el corazón; no hemos amado a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Sincera y humildemente nos arrepentimos. Por amor de tu Hijo Jesucristo, ten piedad de nosotros y perdónanos; así tu voluntad será nuestra alegría y andaremos por tus caminos, para gloria de tu Nombre. Amén

El Sacerdote dice: Dios omnipotente tenga misericordia de ustedes, perdone todos sus pecados por Jesucristo nuestro Señor, les fortalezca en toda bondad y, por el poder del Espíritu Santo, les conserve en la vida eterna. Amén. 

 

La Paz

Celebrante: La paz del Señor sea siempre con ustedes. 
Pueblo: Y con tu espíritu.

 

Avisos

 

Aquellos por quienes se han pedido oraciones:

Para necesidades inmediatas: Anne Bao, Edward W. Chapin, Priscilla E. Goss, Paul Sturtz

Oraciones a largo plazo: Harris Allen, Jr., R. Huntley Allen, Dr. T. Mayo Atkins, Edgar & Judith Beach, Perry Benton, Virginia Bicksler, Judith Borden, Bernice Burton, Heather Clark, Sharon Crews, Terry Dornbush, Sarah duBignon, Deborah Ellington, Dan Elson, Randy Farmer, Charles Griffin, Jenny Ham, Louise Kan, Del King, Lisa Krysiak, Sandy Land, Elaine Lyon, Carol McDonald, Glenn Miller, Ashley Minear, Royce Mitchell, Laura Moore, Susan Myers, Charlie Neal, Linus Nickel, Marion Palmore, Beth Pitzer, Garry Pryor, Rowland Radford, Rubye & Wayne Reid, Tommy Ripley, Agnes Elizabeth Robertson, Fred Rudolph, Louis “Skip” Schueddig, Julie Thompson, Tommy Truesdale, Faye Van Winkle

Para familiares y amigos: Carolyn & Stan Barnwell, Bettina Bass, David Bond, Lynn Chandler, Andrew Clark, Robyn Kim Crennan, Carleton Fuller, Jean Hand, Andrea Hollis, John Jackson, Stephen Jones, Robin Kemp, Pete Livezey, Pat Martin, Marge Massey, Michelle Maxwell, Steven Norman, Richard Pinney, James Sands, Jordan Sloan, Caroline Southerland, Tina Susco, Yvonne Tate, Pierson Thames, Jeffrey Thomas, Roger Traylor, Laura & Mike Treacy, Ron M. Wallace, Whit A. Wright, Hollis Youngner

 

Celebrante: Oremos como nuestro Salvador Cristo nos enseñó.

Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre,
venga tu reino, hágase tu voluntad,
en la tierra como en el cielo,
Danos hoy nuestro pan de cada día,
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en tentación
y líbranos del mal.
Porque tuyo es el reino, tuyo es el poder,
Y tuya es la Gloria, ahora y por siempre.  Amen

 

La administración de la comunión del sacramento reservado

 

La oración de poscomunión

Padre bondadoso, te alabamos y te damos gracias por esta Santa Comunión del Cuerpo de tu amado Hijo Jesucristo, prenda de nuestra redención; y te suplicamos que ésta nos traiga el perdón de nuestros pecados, fortaleza en nuestra debilidad, y salvación eterna; por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

Oración de San Juan Crisóstomo

Dios todopoderoso, que nos diste la gracia para unirnos en este momento, a fin de ofrecerte nuestras súplicas en común; y que, por tu muy amado Hijo, nos prometiste que, cuando dos o tres se congregan en su Nombre, tú estarás en medio de ellos: Realiza ahora, Señor, nuestros deseos y peticiones como mejor nos convenga; y concédenos en este mundo el conocimiento de tu verdad y en el venidero, la vida eterna. Amén.

 

La Bendición 

Y la bendición de Dios omnipotente, 
el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, 
sea con ustedes y more con ustedes eternamente. Amén. 

 

Diácono: Vayan en paz para amar y servir al Señor. 
Pueblo: Demos gracias a Dios.